Dos de las palabras que enmarcan esta música negra, "feeling" (sentimiento) y "soul" (alma), nos sirven hoy para presentarnos aquí. Son otras las esclavitudes en este siglo XXI, tienen otros nombres, pero sigue siendo necesaria la música y el canto para enfrentarse a la falta de alma y de sentimiento, como expresión y como resistencia. Si hemos elegido esta música para acordar nuestras voces es porque su dimensión humana nos recuerda lo que somos y, sobre todo, nos despierta lo que somos capaces de sentir.
 
   Esperamos haceros entrar en este tejido de emociones, esta música en nuestras voces que retoman una larga historia inacabada y una esperanza: la justicia, el acuerdo, los acordes.
 
   Gracias a todos los que nos han ayudado durante todo este tiempo, especialmente a Mario, nuestro director, por su trabajo y por su empeño en ilusionarnos con este proyecto